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Las obras de la carne y las obras del Espíritu

 

   
  ¿Podremos saber si andamos en el Espíritu o en la carne?


La Biblia dice: ¡Por el fruto se conoce el árbol! –Mateo 12:33 y Lucas 6:44


Para los cristianos hay un mandato de parte de Dios: ¡andar en el Espíritu!

  • “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. (Romanos 8:1)


Dios nos ordena que andemos en el Espíritu y que no satisfagamos los deseos de nuestra carne (Gálatas 5:16).


“La carne”, nuestra naturaleza heredada de Adán, quiere controlarnos.

Por esto es tan necesario alimentar el Espíritu con la lectura de la Biblia y de libros cristianos, películas, predicaciones y todo material que nos ayude a crecer espiritualmente e incentivar nuestra fe. Y es imprescindible, también, orar. Ese encuentro con Dios a través de la oración nos revelará las áreas en las que estamos disgustando al Espíritu Santo y no fortalecerá para dominar la naturaleza de Adán.


¿Se imagina lo que le ocurriría a un bebe, si se dejara de alimentar apropiadamente? Lo mismo le ocurre al área espiritual; pierde su vigor, y en nuestra conducta y toma de decisiones prevalece “la carne”.


De la manera que alimentamos nuestro cuerpo físico para tener salud, también tenemos que alimentar el aspecto espiritual, para ser cristianos saludables.


Debemos tener presente que ya no pertenecemos al sistema del mundo, sino que fuimos llamados a ser diferentes: a vivir de otra manera. A vivir controlados por el Espíritu Santo, que Dios puso en nosotros para darnos una nueva identidad: “hijos de Dios”. Y como hijos de Dios, herederos de grandes promesas.


La vida del Espíritu es una vida sobrenatural. Una vida de victoria dónde las circunstancias naturales no nos derrotan. Donde sacamos las fuerzas del Espíritu Santo y constantemente estamos esperando milagros, maravillas y prodigios porque nuestra confianza está en lo que no vemos: ¡en Dios!


La fe en el poder de Dios debe sostener al cristiano sin importar las circunstancias adversas que deba enfrentar en su vida. Dios ha prometido estar siempre con sus hijos.

 

  • Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti. (Isaías 43:2- Biblia Reina Valera 1960)

 

  • “No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12:2)

 

  •  “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. Gálatas 5:17

 

¿Cuáles son las obras de la carne y cuáles las del Espíritu?


El Apóstol Pablo en el libro de Gálatas, en el capítulo 5, y 6, nos da una buena guía para conocer nuestro estado:


LAS OBRAS DE LA CARNE:

  • v.19: Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia.

 

  • v.20: idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,

 

  • v. 21: envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios.



LAS OBRAS DEL ESPÍRITU:

  • V. 22: Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe,

  • v. 23: mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley.

 


EL CONSEJO DEL APÓSTOL PABLO


Finalmente el Apóstol Pablo, da los siguientes consejos a los cristianos:

  • Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu”. (Gálatas 5:25)

 

  • “No nos hagamos vanagloriosos, irritándonos unos a otros, envidiándonos unos a otros”. (Gálatas 5:26)

 

  • “Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado. (Gálatas 6:1)

 

  • “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2 )

 

  • “Pero los que son de Cristo han crucificado la carne con sus pasiones y deseos. (Gálatas 5:24)

 

  • “Porque el que se cree ser algo, no siendo nada, a sí mismo se engaña.” (Gálatas 6:3)

 

  • “Así que, cada uno someta a prueba su propia obra, y entonces tendrá motivo de gloriarse sólo respecto de sí mismo, y no en otros, porque cada uno llevará su propia carga. (Gálatas 6:4-5)

 


NUESTRO ANDAR CRISTIANO


¡Examinemos nuestro andar!, si queremos agradar a nuestro Padre Celestial que necesita nuestro testimonio personal para demostrarle al diablo que sigue derrotado y al mundo que hay un Dios que puede cambiar la naturaleza humana. ¡Este es el mayor milagro!


Indudablemente nuestra vida es el mejor testimonio. Dios le dijo al diablo: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal? (Job 1:8)


El apóstol Pablo veía a sus discípulos como “cartas escritas” por el Espíritu y leídas por todos los hombres.

  • “Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. (2 Corintios 3:2)


Según Pablo todo individuo es un “mensaje viviente”.


¿Cómo lograremos ser “esas cartas vivientes que dicen que Dios existe”? Solamente viviendo como Dios manda: sujetos a la dirección del Espíritu Santo.


¿Qué ve la gente en nosotros? Muchas veces, vemos fácilmente los errores y defectos de nuestro prójimo pero no nuestros propios errores.


El Apóstol Pablo estaba consciente de que tenía una tarea difícil. Y digo “difícil” porque él emplea la palabra “luchar”. La tarea era velar por su propio estado espiritual : “no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (9:27).

En 1 Corintios 9:24-27 el ilustra la vida de un cristiano de la siguiente manera:

  • “No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero un solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis” (9:24)

 

  • “Todo aquel que lucha, de todo se abstiene; ellos, a la verdad, para recibir una corona corruptible, pero nosotros, una incorruptible.” (9:25)

 

  • “Así que, yo de esta manera corro, no como a la ventura; de esta manera peleo, no como quien golpea el aire”, (9:26)

 

  • Sino que golpeo mi cuerpo, y lo pongo en servidumbre, no sea que habiendo sido heraldo para otros, yo mismo venga a ser eliminado” (9:27).

 


Pablo tenía una meta: lograr una corona en la eternidad. Y no ser “eliminado” en la carrera que tenía por delante.


¡Gloria a Dios!, que nosotros también contamos con el Espíritu Santo y las enseñanzas bíblicas para alcanzar esa corona por la que Pablo lucha.


Cristina Barañano

 

 
 

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